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ED Habitar - 2021-09-01

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Comunidad

Habitar

Fotos Pablo Casals Texto Valentina de Aguirre

Alcántara, Santiago La historia de esta casa no es solo la historia de esta casa. Es la historia de ocho casas, de un encuentro y de un proyecto común que se transformó en el espacio perfecto para ocho familias. Hace un par de años, Cristián Izquierdo, arquitecto socio de la oficina Izquierdo Lehmann, recibió un pedido: un conocido quería una casa con patio en el barrio El Golf, cerca del colegio de sus hijos. El problema era que en ese sector las casas antiguas eran muy caras y muy grandes. “De esas casas que estaban pensadas para una forma de vida que ya no se usa”, dice Cristián. Al poco tiempo, un cliente llegó con un pedido muy similar. Para enfrentar el alto costo del precio del suelo, estaba pensando en armar un proyecto inmobiliario de varias casas, un pequeño condominio. Cristián unió los puntos y los presentó. Rápidamente la idea inicial se transformó en una posibilidad real, y los dos interesados encontraron un terreno perfecto; un paño de 2 mil metros que tenía una casa enorme, bastante abandonada. De las conversaciones pasaron a los planos y Cristián les presentó el primer anteproyecto: un conjunto de ocho casas en un pasaje, que, como cuenta el arquitecto, fueron pensadas en una “escala de grises, desde el ámbito más público hasta lo privado”. En este proyecto la idea era no hablar de adentro y afuera, de la vereda y la casa, sino ir haciendo un paso gradual entre ambos espacios. Luego, la tarea fue encontrar a seis interesados más que quisieran formar parte de este proyecto. Lo que buscaban era lograr un proceso participativo, sin necesidad de inversionistas (para no aumentar los costos), donde todos los futuros habitantes de este pasaje fueran socios desde su génesis. “Fue bastante similar a como partieron las comunidades que diseñó Fernando Castillo Velasco. La primera, la Quinta Michita, también ocurrió de una manera parecida. Aunque la forma final no tenga nada que ver, el modelo de gestión era relativamente similar”, cuenta Cristián. Los interesados no se demoraron en aparecer y así se conformó la sociedad que permitió dar inicio al proyecto. Como ya existía un anteproyecto preliminar bastante claro, que hablaba de este pasaje común y que establecía el programa de cada una de las casas, cuando estuvo armada la sociedad solamente se hicieron pequeños ajustes y se definieron algunas terminaciones. “Fue una conversación entre muchos actores, que finalmente enriqueció el proyecto, le dio legitimidad”, dice Izquierdo. Todas las casas tienen una entrada de autos común que da a una calle subterránea, donde están los estacionamientos, el área de servicios y un pequeño patio inglés. Luego, en el nivel de la calle, está el pasaje central, el ámbito colectivo, que buscaba ser un espacio en sí mismo, no sólo un área de paso. Ahí hacen los asados (donde suele participar toda la comunidad) y es también el punto de encuentro para los niños, que corren y juegan hasta tenis. Después está el acceso a cada casa, directo al área común; uno de los espacios más ocupados durante la pandemia. “Este espacio es muy común, casi como si no fuera solo parte de tu casa; están los niños entrando y saliendo todo el rato”, cuenta Cristián. Y en el segundo piso están las piezas, que miran hacia el patio. Aunque Cristián dice que el término sustentable está un poco gastado, porque al final “todo le cabe dentro”, sí fue un tema que le preocupó en esta construcción y decidió abordarlo desde la materialidad. Las casas fueron construidas en madera para emitir la menor cantidad de carbono durante este proceso. A diferencia del hormigón, al trabajar en madera la mayor cantidad de las faenas se pueden hacer fuera de la obra y luego se instalan con tuercas, tornillos y encajes. “Dado que construir tiene un grado de violencia y le hace un daño al planeta, lo que intentamos es hacerlo de la manera más cuidadosa posible. Que todo sea más limpio y silencioso; que construir en sectores consolidados de la ciudad se pueda hacer de una manera poco invasiva”. “Hay que mantener el espíritu de diseñar proyectos de ese tipo, con espacios comunes tanto o más importantes que el patio de cada casa, y que ese sea el corazón del proyecto”.

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