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ED Habitar - 2021-09-01

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Presente Bambú Ombú Parque Escuela Kaikén

Presente

Fotos Nativos, Ombú, Pablo Casals Texto Daniela González A.

Tres alucinantes proyectos no solo dan cuenta de que la naturaleza, el diseño y la arquitectura son centrales en la educación, sino que también ponen sobre la mesa un tema central: hay aprendizajes que solo se adquieren gracias al entorno. Asumir el compromiso de la Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS), promovido por las Naciones Unidas, nos invita a hacer transformaciones profundas. La conversación apunta a dejar las salas cerradas o incluso la ciudad. Aquí, tres iniciativas que van por ese camino y que comienzan a dibujar una tendencia que esperamos vaya cada vez más en alza. Dicen en la Patagonia que quien se apura, pierde el tiempo. Los ritmos de la ciudad no caben en un lugar donde el silencio tiene, en realidad, un sonido: el viento que recorre las lengas, el movimiento del agua de las lagunas o los pasos de un caballo cruzando el río. “En la ciudad el ser humano está sometido a funcionar como motor, siempre buscando la eficiencia máxima. Pero cuando llegas a un lugar así de prístino, sin intervenir, te vuelves a vincular con el entorno a una escala mucho más humilde”, dice Cristián Fernández Soublette (28), arquitecto y director ejecutivo de la Fundación Nativos, que desde 2015 busca impulsar a la Patagonia como una escuela para el mundo. Proveniente de familia de arquitectos −nieto del Premio Nacional Cristián Fernández Cox e hijo del artífice del GAM y quien proyectará el Nuevo Museo de Santiago, Cristián Fernández Eyzaguirre−, Fernández Soublette movilizó a su familia a adquirir una reserva de bosques patagónicos de más de 3E500 hectáreas, en el valle del río Cisnes, casi tres horas al norte de Coyhaique. Allá abrieron el Parque Escuela Kaikén, que cuenta con senderos y refugios para desarrollar un proyecto educativo de experiencias significativas en torno a la naturaleza. “Uno cree que va a salir a explorar y a descubrir la naturaleza de la Patagonia, pero al final te encuentras con tu propia naturaleza. Y ahí está el valor de estos viajes. Proponemos que sea la naturaleza la que vuelva a reeducarnos, a formar nuestro temple”, añade el publicista Rodrigo Matus, director de Comunicaciones y cofundador de Nativos. En sus inicios partieron recibiendo jóvenes, aunque poco a poco se han ido sumando familias y empresas. Hoy ofrecen una experiencia de cinco días centrada en un proyecto educativo de cuatro pilares: volver a cocinar con las manos, volver a explorar con los pies, volver a expresar con el corazón, y anclar esta experiencia de vida. En octubre de este año, inaugurarán el refugio Escuela Luis Valencia, que Lue ideado por los arquitectos Cristián Fernández Eyzaguirre y Felipe Grallert. Se trata de un gran volumen de 51 metros de largo y 6 metros de ancho, con una doble altura. Construido fundamentalmente con madera local, este refugio se pensó como una gran nave que se adaptara al territorio con sencillez. Cuenta con energía solar, sistema de compostaje y separación de residuos, mientras que las aguas grises y negras se diferencian: algunas se utilizan para riego de hierbas y otras se tratan antes de devolverlas a la tierra. “Este no es un lodge, es un refugio que está pensado para ser habitado en comunidad, porque eso es parte de la experiencia educativa”, comenta Rodrigo Matus, director de Comunicaciones de Nativos. “Queremos marcar el inicio de una tipología arquitectónica, que desde su forma y su uso pueda acercar a las personas a la naturaleza, para que las nuevas generaciones se puedan educar con los tiempos que ella tiene, con su orden, con sus momentos”, finaliza Cristián Fernández.

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